Empresa mercantil, industrial, etc., compuesta por un número reducido de trabajadores, y con un moderado volumen de facturación.

La definición para pequeña y mediana empresa que figura en el diccionario de la Real Academia Española posiblemente haya sido pensada para catalogar negocios como panaderías, zapaterías o almacenes. Pero los lingüistas no habrán imaginado que un policía usaría ese concepto para definir cómo operaba la comisaría de El Manantial. "El subcomisario (Hugo) Gaytán ordenaba que los detenidos (Cristian y Fernando) Achén estuvieran fuera del arresto, manifestando: ?la comisaría es una Pyme; sobre esto tiene conocimiento el jefe de Regional Oeste (comisario general Víctor Pacheco)?", declaró el cabo Manuel Alberto Aranda en el sumario administrativo que realizó la fuerza.

El 11 de septiembre, la Justicia Federal ordenó un allanamiento en la dependencia, pues había recibido una filmación en la que se veía que Cristian Achén parado en la vereda de la comisaría. Desde allí, se ve en la filmación, intercambiaba algo con un joven. Se sospechaba que era droga, pero Gendarmería no encontró sustancias ilegales.

Sin embargo, el procedimiento sirvió para que salieran a la luz diversas irregularidades. Por ejemplo, tomó estado público una foto en la que se ve a los hermanos Achén montados alegremente en una moto de la Policía. De eso y de otros temas hablaron los propios empleados de la dependencia cuando se realizó el sumario administrativo, a cargo del comisario general Nicolás Barrera, subjefe de la fuerza.

El oficial Carlos Ibarra, por ejemplo, señaló al subjefe de la comisaría como responsable de que los Achén anduvieran a su antojo, pese a estar detenidos por presunta comercialización de estupefacientes. "Gaytán dijo, sin rodeos, que los Achén tenían permiso de ambular porque eran presos VIP, y tenían con arreglo de plata con el comisario Pacheco", indicó.

El sargento Eduardo Enrique Almaraz, en tanto, aludió a la escandalosa foto. "Yo le pregunté a Fernando Achén sobre eso y me dijo que el 9 de julio, el oficial (Ramón) Fernández los había sacado del calabozo y compartieron un asado", testificó.

Su colega, el sargento Hugo Gerardo Barrionuevo, dio detalles sobre cómo era la vida de los presuntos dealers en la comisaría. "Estando ellos en un calabozo (...), no les permitían lugar a dos detenidos, de apellido Guanca, a quienes les decían que para estar al lado de ellos tenían que aportar peaje, porque ellos tenían que poner para el semanal", dijo Barrionuevo. Por ello, señaló, discutió con ellos y comenzó a sacar del arresto una estufa, un televisor, elementos para cocinar y otros electrodomésticos que había allí. "Ante esto, Fernando Achén sacó un teléfono celular y habló con el subcomisario Gaytán. Este, a su vez, me habló y me dijo: ?eh, popular, ¿qué pasa?? Después le conté todo lo ocurrido y me ordenó que ingresara todos los elementos al arresto porque eran cosas del Mundo Pacheco", testificó Barrionuevo.

La réplica

Barrera también les tomó declaración a Pacheco y a Gaytán. "En ningún momento he dado órdenes para que los hermanos Achén gocen de privilegios en la comisaría", aseveró el entonces jefe de Regional, hoy en disponibilidad. Además, mencionó que participó en la pesquisa que culminó en el arresto del oficial Miguel Angel Sánchez, sindicado como líder de una banda de asaltantes, y de otros casos de esas características. Gaytán, en tanto, dijo que todos los policías se pusieron de acuerdo para declarar en su contra: "es totalmente incoherente lo que dicen los empleados. (...) Ya somos grandes y conocemos nuestras responsabilidades", aseguró.